Compare la diversidad y capacidades de los teléfonos de hoy y usted asombraría a cualquier viajero en el tiempo que venga desde la mitad de los años 80. No estamos hablando de un tiempo muy distante pero mire lo que hemos logrado. Ahora nuestros teléfonos “inteligentes” están más integrados culturalmente a nuestra sociedad que la religión. Es increíble que un aparato tan pequeño sea tan importante en casi cada aspecto de nuestras vidas.

No hace mucho los teléfonos solo tenían una función. Nos daban la habilidad de hablar y escuchar a alguien en el lado opuesto de la línea de comunicación. Ell llamar conllevaba el usar su dedo (generalmente el dedo índice) para hacer rotar un panel circular para lograr una secuencia correcta. Muy a menudo marcábamos el número equivocado y lo que sigue es lo más irritante: ¡Tener que marcar todo de nuevo! (esto es para alguno de ustedes que son demasiado jóvenes para recordar). En el mundo “inteligente” de hoy uno puede regresar y borrar un número errado muy rápidamente pero con un teléfono con disco de marcar usted tenía que colgar, retomar el auricular y de nuevo comenzar a marcar.

Ahora el llamar a un abogado es tan fácil como simplemente pedir a su teléfono en voz alta que lo haga, sin usar sus manos. Hasta puede encontrar el abogado de lesión personal más cercano si desea enseñar algo de magia a nuestro viajero en el tiempo.

¡Las páginas amarillas! ¿Se acuerda de esos voluminosos monstruos lleno de hojas delgadísimas?

Eso es con lo que teníamos que soportar. La letra era tan pequeña que era muy fácil marcar el número equivocado de su abogado.

Nuestros viejos teléfonos de marcar fueron de verdad una gran herramienta por muchos años pero daba “calambres” a nuestro estilo de vida.

 

Uñas largas eran el más grande desafío. En esos días e incluso ahora, las damas que consiguen trabajos que conllevan el uso intenso de los dedos saben muy bien que está en riesgo. 

Uno las deja crecer y en un corto tiempo la gloria es partida o astillada con la lagrimas de sus ojos.